POR QUÉ ESTUDIAR BACHILLERATO DE ARTES
LA SALLE MARAVILLAS
… porque claro, no pretenderéis que me plante ahí, delante de mis padres, de los de estúdiate una carrera de verdad como Caminos o Derecho, con toda mi parsimonia y mi aparente equilibrio emocional, y les diga que quiero estudiar Bachillerato de Artes, nada más y nada menos que de Artes.
Ja.
Que sí, que los tiempos han cambiado, que mis padres no son unos retrógrados con titulitis aguda, pero sé que, bajo esa aparente tolerancia que van a mostrar mientras tragan saliva a expuertas, estará la condescendencia hacia su hijito el moderno.
Como podréis imaginar, he hecho los deberes; he creado hasta un mapa mental de todas las prioridades que podría considerar una salida profesional después del bachillerato de la polémica: fotografía, creatividad publicitaria, cine, animación 3D, creación de videojuegos, música, diseño gráfico, diseño de interiores, diseño de moda, historiador del arte, gestor cultural…
Yo es que veo a mi colega Aitana programando la agenda cultural de La Casa Encendida, a mi amigo Josele hacer reportajes fotográficos de naturaleza y moda o a mi primo Miguel creando los entornos de un videojuego que en menos de un año estará en descarga en Steam y qué queréis que os diga, a mí me emociona que algo creado por ellos, que ha salido de sus entrañas, pueda ser compartido a tantos y, de paso, emocionar a muchos de ellos también. Mi prima Irene quería bailar, y ahí sigue, en su centro superior de danza, a mí el rollo experimental no me va, pero cuando baila clásico se me ponen los pelos de punta. Y sé que a mi padre, su tío, también le recorre las entrañas un latigazo cuando la observa en el escenario.
Él cruza los brazos.
Pero suspira, y no precisamente de aburrimiento.
Arte no es capricho de juventud, arte es eternidad, decía alguno. Es curioso cómo veneramos a los artistas que ya son sólo humedad en galería, óleo en pasillos o ingenios en vitrinas, pero seguimos denostando a los que hoy quieren continuar con un legado que no busca la gloria, sino la expresión, muy pura en ocasiones, perturbadora muchas veces, que sale fácil con las manos y tan difícil a veces con las palabras…
Una lágrima acompañada de una media sonrisa. De mi madre. Es todo lo que necesito.